La investigación utilizará un método no invasivo para medir la movilidad en trabajadores que han sufrido traumatismo encéfalo craneano, y así ayudar a mejorar la rehabilitación desde etapas tempranas, lo que redunda en menos estadía hospitalaria, menos posibilidades de secuelas y mejor reinserción laboral.
Fecha: 28 de mayo 2026
El traumatismo encéfalo craneano (TEC) es una de las principales causas de discapacidad laboral en Chile. Según cifras de la Superintendencia de Salud, en 2025 se reportaron más de 26 mil ingresos de urgencia por casos de TEC.
Estos casos se ven agravados por un proceso de rehabilitación lento, que provoca altos costos humanos, sociales y económicos al trabajador y su familia. Por ello, mejorar la rehabilitación desde etapas tempranas puede traducirse en menor discapacidad, menor estadía hospitalaria y mejores posibilidades de reinserción laboral.
En esta línea, el Dr. Yorschua Jalil, académico del Departamento de Kinesiología de la Escuela de Ciencias de la Salud UC, está desarrollando una innovadora investigación que propone realizar la rehabilitación temprana de trabajadores hospitalizados por TEC, midiendo la respuesta de su cerebro y músculos en tiempo real con una tecnología no invasiva llamada espectroscopía del infrarrojo cercano (en inglés, Near-Infrared Spectroscopy, NIRS).
La tecnología funciona emitiendo luz infrarroja a través de la piel para medir en tiempo real los niveles de oxígeno en el tejido cerebral (corteza prefronta) y muscular. A diferencia de otros métodos de monitoreo, no requiere procedimientos invasivos ni equipos de gran envergadura, lo que permite su uso en contextos clínicos cotidianos y con pacientes en distintas etapas de recuperación.
El académico UC explica que un monitoreo continuo entrega información sobre “la respuesta metabólica cerebral y muscular durante el ejercicio, permitiendo observar cómo cambia la oxigenación de estos tejidos durante distintas fases de la movilización: desde el reposo, hasta ejercicios activos y marcha, de ser posible. Esta información permitiría, en el futuro, anticiparse a situaciones de riesgo, ajustar la intensidad del ejercicio y avanzar hacia una rehabilitación más segura y personalizada“.
A través de este monitoreo, el estudio busca generar evidencia que permita en el futuro orientar decisiones clínicas más seguras, personalizadas y eficaces durante la rehabilitación. Asimismo, espera optimizar “la forma en que se monitorea y, en el futuro, en que se dosifica la rehabilitación, sin cambiar los protocolos clínicos ya existentes”, comenta el Dr. Jalil.
Desde una perspectiva de salud pública, el académico espera que los resultados puedan “contribuir a generar recomendaciones clínicas basadas en evidencia fisiológica, aplicables en hospitales y centros de rehabilitación. Además, la tecnología utilizada es portátil y de fácil implementación, lo que favorece que estos resultados puedan escalarse a otros centros sin grandes cambios estructurales”.
La investigación fue financiada con un Fondo de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO) y trabajará con un estimado de 40 pacientes trabajadores de 18 a 65 años, hospitalizados con diagnóstico de TEC en distintos estadios de evolución y gravedad, con indicación médica de movilización física temprana.
Pontificia Universidad Católica de Chile 2026