La kinesióloga Yenny Villaseca, docente de la carrera de Kinesiología UC, entrega recomendaciones básicas para reducir el impacto de la alergia respiratoria estacional en niños. Los principales alérgenos respiratorios, son los ácaros del polvo doméstico, el polen, los epitelios de los animales y el moho.
Fecha: 4 de octubre 2018
Una de cada 4 personas a nivel mundial sufre de alergias respiratorias, siendo considerado incluso un problema de salud pública.
Santiago es una de las ciudades con mayor concentración de polen en primavera, lo que sumado a los altos niveles de contaminación,
impactan negativamente en la salud, especialmente de niños y adultos predispuestos genéticamente a las alergias (atópicos).
La OMS ha considerado que la rinitis alérgica es la cuarta patología crónica a nivel mundial y sus síntomas son fácilmente reconocibles
afectando característicamente: nariz, ojos y faringe. Yenny Villaseca, kinesióloga pediátrica y docente de la carrera de Kinesiología de la
Universidad Católica, afirma que las alergias producidas por el polen o alergias estacionales, son responsables del 35-40% del total de los
cuadros alérgicos.
Una alergia es una respuesta anormal y excesiva del sistema inmunitario frente a una sustancia que el cuerpo reconoce como extraña, y
esta sustancia se conoce como alérgeno. El organismo se pone en contacto con éste y se produce una suerte de sensibilización
donde no hay síntomas, pero en un segundo contacto, el individuo que está sensibilizado va a desencadenar esta reacción denominada “alergia”.
Las alergias respiratorias no suelen presentarse en recién nacidos, dado que el niño aún no está sensibilizado al alérgeno, por este motivo,
tienden a aparecer generalmente después de los 6 meses de vida. Una vez expresada la alergia, produce inflamación en las mucosas de
la nariz, ojos, garganta y bronquios, cuadro que se puede manifestar como rinitis y/o asma.
La rinitis es la alergia más común en la población, de hecho, se estima que en el mundo existen más de 600 millones de personas que
la padecen. La rinitis consiste en una inflamación de la mucosa nasal caracterizada por congestión nasal, picazón en ojos, nariz
y garganta, y estornudos frecuentes. . De los niños diagnosticados con rinitis, el 60% desarrollará asma durante su infancia o adultez.
Si bien no constituye una enfermedad grave, Yenny Villaseca asegura que puede afectar mucho la calidad de vida, alterando la calidad
del sueño, generando cansancio diurno, desconcentración y finalmente problemas de rendimiento físico, escolar o laboral en el caso de los adultos.
La alergia también se puede manifestar como asma alérgica, siendo la enfermedad crónica más común en la niñez y la principal causa de
ausentismo escolar. Consiste en una inflamación persistente de la vía aérea, causando disminución de su diámetro. De hecho, el 80% de
los casos de asma tienen un origen alérgico y se caracteriza por episodios recurrentes de una respiración con silbido en el pecho, tos
generalmente seca que se exacerba frente a la actividad física, dificultad para respirar y opresión en el pecho. A diferencia de la rinitis,
el asma puede ser una enfermedad grave sin un tratamiento y control adecuado.
La especialista señala que los factores gatillantes de los síntomas, se atribuyen a una predisposición genética, donde
influyen además factores ambientales. Por lo tanto, los hijos de padres alérgicos tienen mayor probabilidad de ser alérgicos.
Los principales alérgenos respiratorios, son los ácaros del polvo doméstico, el polen, los epitelios de los animales y el moho;
de ellos, los ácaros son responsables del 50% de las manifestaciones alérgicas, por lo tanto los síntomas se pueden producir durante
todo el año, pero también suelen ser más frecuentes en las épocas más cálidas. Si bien los ácaros son invisibles a simple vista, están
presentes en el polvo de la casa y especialmente en peluches y ropa de cama. Asimismo, existe alta prevalencia de alergia
a los epitelios de mascotas, especialmente de gatos y en menor medida de perros, y orina de roedores como hamster.
El tratamiento, consiste en evitar el alérgeno responsable y usar fármacos que ayuden a controlar los síntomas. Generalmente se emplean
antihistamínicos y corticoides recetados por el médico tratante. En casos específicos se utiliza la inmunoterapia, que es el tratamiento
etiológico en el caso de que el alérgeno esté bien identificado.
RECOMENDACIONES GENERALES PARA PREVENIR ALERRGIAS RESPIRATORIAS:
EN EL CASO DE PERSONAS ASMÁTICAS SUMADO A LO ANTERIOR SE RECOMIENDA:
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