Las alergias producidas por el polen o estacionales, son responsables del 35-40% del total de los cuadros alérgicos. La kinesióloga Yenny Villaseca, docente de la carrera de Kinesiología UC, entrega recomendaciones básicas para reducir el impacto de la alergia respiratoria estacional en niños.
Fecha: 3 de octubre 2019
La Organización Mundial de la Salud ha considerado que la rinitis alérgica es la cuarta patología crónica a nivel mundial y sus síntomas son fácilmente reconocibles afectando característicamente: nariz, ojos y faringe. Yenny Villaseca, kinesióloga pediátrica y docente de la carrera de Kinesiología de la Universidad Católica, señala que las alergias producidas por el polen o alergias estacionales, son responsables del 35-40% del total de los cuadros alérgicos.
Una alergia es una respuesta anormal y excesiva del sistema inmunitario frente a una sustancia que el cuerpo reconoce como extraña, y esta sustancia se conoce como alérgeno. Las alergias respiratorias no suelen presentarse en recién nacidos, dado que el niño aún no está sensibilizado al alérgeno, por este motivo, tienden a aparecer generalmente después de los 6 meses de vida. Una vez expresada la alergia, produce inflamación en las mucosas de la nariz, ojos, garganta y bronquios, cuadro que se puede manifestar como rinitis y/o asma.
La rinitis es la alergia más común en la población, de hecho, se estima que en el mundo existen más de 600 millones de personas que la padecen. La rinitis consiste en una inflamación de la mucosa nasal caracterizada por congestión nasal, picazón en ojos, nariz y garganta, y estornudos frecuentes. De los niños diagnosticados con rinitis, el 60% podría desarrollar asma durante su infancia o adultez. Si bien no constituye una enfermedad grave, Yenny Villaseca señala que puede afectar mucho la calidad de vida, alterando la calidad del sueño, generando cansancio diurno, desconcentración y finalmente problemas de rendimiento físico, escolar o laboral en el caso de los adultos
Los factores gatillantes de los síntomas, se atribuyen a una predisposición genética, donde influyen además factores ambientales. Por lo tanto, los hijos de padres alérgicos tienen mayor probabilidad de ser alérgicos. Los principales alérgenos respiratorios, son los ácaros del polvo doméstico, el polen, los epitelios de los animales y el moho; de ellos, los ácaros son responsables del 50% de las manifestaciones alérgicas, por lo tanto los síntomas se pueden producir durante todo el año, pero también suelen ser más frecuentes en las épocas más cálidas. Si bien los ácaros son invisibles a simple vista, están presentes en el polvo de la casa y especialmente en peluches y ropa de cama. Asimismo, existe alta prevalencia de alergia a los epitelios de mascotas, especialmente de gatos y en menor medida de perros, y orina de roedores como hamster.
El tratamiento, consiste en evitar el alérgeno responsable y usar fármacos que ayuden a controlar los síntomas. Generalmente se emplean antihistamínicos y corticoides recetados por el médico tratante. En casos específicos se utiliza la inmunoterapia, que es el tratamiento etiológico en el caso de que el alérgeno esté bien identificado.
RECOMENDACIONES GENERALES PARA PREVENIR ALERGIAS RESPIRATORIAS:
En el caso de personas asmáticas sumado a lo anterior se recomienda:
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